Esta afirmación no es mía ni tampoco nueva, sino que ya forma parte del saber popular, y se debe a los cambios e incongruencias climáticas que todos hemos vivido los últimos años. Como era de esperarse, estas incrongruencias se suelen ver más a medida que uno se aleja del ecuador, donde las variaciones durante el año son más marcadas.
El invierno este año había sido suave, sin mucho frío y sin nieve.
Lo bueno es que hicimos lo que no habíamos podido hacer en todo el invierno, un muñeco de nieve. En la mañana salimos y comenzamos a reunir la nieve de todo el jardín en una esquina donde no pega el sol. Además de tiramos algunas bolas de nieve, nos pusimos manos a la obra. El resultado fue un pequeño muñeco de nieve que Gabriel llamó Eduardo (para mi sorpresa, porque pensé que le iba a poner un nombre en inglés, o peor aún de Bionicle).

2 comments:
Espero que el clima se asiente para nuestros tataranietos.
Yayo.
pues sí, mientras que no le dé por regresar a lo que era...
shitos
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