19 June 2008

Solidaridad con los panas o lo que se hace por una mujer

Ayer en el dojo mientras Gabriel estaba en clases de Kickboxing, Daniel, como de costumbre, se puso a jugar con los otros niños que no están en clase, pero especialmente con una amiguita que tiene la misma edad que él, una rubia platinada con carita de ángel, pero tan tremenda, decidida e independiente como Daniel. Juntos forman el propio "dúo dinámico".

Pues bien, como casi todos los días ambos se fueron a un lado de la colchoneta donde no se dan las clases y donde están algunos de los equipos que usan en clases. Y también como casi todos los días se montaron sobre los dichosos equipos, a pesar de que siempre les decimos (sus padres y yo) que no se pueden montar allí.

Como la niña no hacía caso sus papás la regañaron y le hicieron sentarse en una esquina. Daniel, muy solidario se sentó junto a ella. Después de un rato largo, veo que Daniel se levanta y viene caminando hacia adonde estábamos el papá de la niña y yo. Pensé que ya se había cansado y había abandonado a su amiga a su suerte, pero en ese momento se volteó y le dijo en voz baja: "ya vuelvo".

Entonces se acercó al papá de la nena y le preguntó que si ella ya podía moverse "porque llevaba allí mucho rato". El papá le dijo que le dijera a ella que no, porque se había portado mal. Daniel se fue corriendo, le dió el recado a la nena, los dos pusieron cara de "ni modo", y él se sentó junto a ella hasta que fue hora de irnos.

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