Como la niña no hacía caso sus papás la regañaron y le hicieron sentarse en una esquina. Daniel, muy solidario se sentó junto a ella. Después de un rato largo, veo que Daniel se levanta y viene caminando hacia adonde estábamos el papá de la niña y yo. Pensé que ya se había cansado y había abandonado a su amiga a su suerte, pero en ese momento se volteó y le dijo en voz baja: "ya vuelvo".
Entonces se acercó al papá de la nena y le preguntó que si ella ya podía moverse "porque llevaba allí mucho rato". El papá le dijo que le dijera a ella que no, porque se había portado mal. Daniel se fue corriendo, le dió el recado a la nena, los dos pusieron cara de "ni modo", y él se sentó junto a ella hasta que fue hora de irnos.

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